Carlos Joaquín juega con su credibilidad gubernamental. Primero la descongeló con la detención de Mauricio Rodríguez Marrufo; luego la enfrió con la liberación de Paulina García Achach.

Carlos Joaquín juega con su credibilidad gubernamental. Primero la descongeló con la detención de Mauricio Rodríguez Marrufo; luego la enfrió con la liberación de Paulina García Achach.

Cuando la percepción ciudadana era que Carlos Joaquín González no cumplió sus promesas de campaña: “el que la hace la paga”, en relación a la red de corrupción que saqueó las arcas estatales; ipso facto fue aprehendido en pleno acto público que encabezaba el gobernador, ni más ni menos que uno de los brazos operadores de la corrupción Borgista, el hasta el viernes pasado secretario de la Comuna de Benito Juárez, Mauricio Rodríguez Marrufo, protegido por los tentáculos de la alianza PRI- Verde.

Y aprovechando estas cartas de navegación, se detuvo en la mañana del  lunes a su otrora subordinada Paulina García Achach, ex subsecretaria de la SEDUVI, cuando se presentó a comparecer. Aunque a decir de los caballitos de mar, llegó con acuerdo político previo, por lo que a media tarde ya estaba en libertad tras garantizar 39 millones de pesos con propiedades, no podrá salir del país y tendrá que firmar en el Juzgado cada 15 días.

La credibilidad del gobierno del cambio pasó de descongelarse con la aprehensión de Rodríguez Marrufo, a enfriarse con la liberación de García Achach. En el azul profundo, como no soy bodega para guardarme nada, sepa usted que en la SEDUVI sigue navegando la red de corrupción de los hoy bajo proceso judicial.

Por Joaquín Pacheco Castro