César Armando Rosales Cancino, delegado de SAGARPA en Quintana Roo, pronto naufragará por corrupción; conocido como “Claveles” y con la impunidad Borgista, hizo del campo su mejor negocio.

César Armando Rosales Cancino, delegado de SAGARPA en Quintana Roo, pronto naufragará por corrupción; conocido como “Claveles” y con la impunidad Borgista, hizo del campo su mejor negocio.

Al chiapaneco, le han bastado 4 años como delegado federal en el Estado para amasar fortuna, a decir de los caballitos de mar. Pero pronto serà arrastrado por la marea roja.

Tendrá que rendir cuentas no sólo del manejo de los recursos económicos de los programas del campo, de la industria que generó en torno a los agricultores, sino también de su red política-electoral de impunidad y corrupción con el Borgismo.

El delegado “claveles” tiene un negocio redondo: pide la consabida cuota a los productores para aprobarles sus proyectos; tiene sus propios proveedores, quienes venden los productos e insumos a campesinos y ganaderos hasta 3 veces más el valor comercial; y desde luego, el clientelismo político con el que siempre ha manejado los programas federales de la SAGARPA.

Del azul profundo, como no soy bodega para guardarme nada, sepa usted que el delegado “Claveles” (también socio de la Comercializadora de Pitahaya en Felipe Carrillo Puerto), es un nuevo rico en Quintana Roo, suficiente con valuar su rancho, y sus caballos pura sangre. 

Por: Joaquín Pacheco Castro