Carlos Joaquín, es rehén de los ex gobernadores Joaquín Hendricks, Félix González y Roberto Borge; la corrupción y la impunidad navegan viento en popa hacia el 2018, si no los detiene.

Carlos Joaquín, es rehén de los ex gobernadores Joaquín Hendricks, Félix González y Roberto Borge; la corrupción y la impunidad navegan viento en popa hacia el 2018, si no los detiene.

Los vientos del cambio, ipso facto podrían congelarse en los sedimentos marinos, si el gobernador Carlos Joaquín González no desarticula la red de poder de los ex gobernadores que hicieron  naufragar a Quintana Roo en su desarrollo económico, político y social, para navegar sólo en sus intereses particulares.

El mandatario no sólo es rehén de sus antecesores, sino también de su equipo sin experiencia en la administración pública más allá de sus  perfiles profesionales, sin habilidad en el ejercicio del poder y en la operación política de los asuntos públicos.

Las contadas y honrosas excepciones, ya bucean en asuntos electorales de sus respectivos partidos políticos. De las recomendaciones del azul profundo, como no soy bodega para guardarme nada: A Joaquín Hendricks, hay que anclarlo, que deje de nadar en dos aguas; a Félix González, delimitarle sus cartas de navegación políticas y las de la fuerza de la sangre; y a Roberto Borge, todo el peso de la Ley.

Asimismo ajustar su gabinete, las facturas políticas no le sirven para gobernar. De lo contrario, en el pecado llevará la penitencia. Disfrute la Semana Santa. Nos hacemos a la mar el lunes 17.

Por: Joaquín Pacheco Castro