Quintana Roo, inseguridad y contaminación política

Quintana Roo, inseguridad y contaminación política

Por Miryam Gomezcésar.

Por si algo faltara en este paraíso, nuevos avatares amenazan al sector turístico que no termina de recuperarse de los daños con las alertas de viaje ocasionadas por la explosión del ferry de Barcos Caribe en Playa del Carmen,

cuando surge otro problema delicado como es la alerta por consumo de alcohol adulterado en la zona norte de Quintana Roo, dado a conocer por el periodista Guillermo López Portillo, en su reportaje transmitido la mañana de ayer viernes 23 de marzo, durante el noticiero matutino de Televisa “el Departamento de Estado de Estados Unidos emitió una alerta a sus viajeros a México, sobre posible intoxicación o falsificación de alcohol que podría causar  enfermedades y desmayos”.

¿Cómo cuidar al turismo de las prácticas que lo arriesgan? No se trata de una pregunta retórica sino de un conflicto real que año con año se presenta sin que las autoridades correspondientes se adelanten y sellen al destino de una práctica tan desafortunada que expone la vida de sus habitantes y de los turistas nacionales y extranjeros, procedimientos elementales como revisar los marbetes de las botellas como indica en una información publicada por el diario El Financiero (publicado el 09/02/2015 http://www.elfinanciero.com.mx/economia/verifica-la-autenticidad-de-tu-botella. Hay que considerar que una botella nueva también cuenta con un cintillo del SAT, que no debe estar roto.

Aunado a esto, la localización de una familia norteamericana (un matrimonio con dos hijos) que había sido denunciada como desaparecida, fue localizada en un condominio en Tulum, muerta, en estado de putrefacción. Este asunto es sumamente delicado y, por lo mismo, es tratado con sigilo por parte de las autoridades. Aunque aún no se conoce la razón porque los cuerpos no presentan señales de violencia, se presume de una probable muerte por intoxicación ya que los dos menores se encontraban frente al televisor y sus padres en la recámara.

La situación es lamentable, podría ser o no, parte de las condiciones de la inseguridad que todos los días cobra víctimas, sin embargo, sería oportuno que  aceleren las investigaciones y se hagan públicas por la angustiante realidad del día a día que las autoridades se empeñen en minimizar.

Hace apenas unos días el Gobernador Carlos Joaquín González comentaba a los representantes de los medios de comunicación que la incidencia delictiva ha bajado en la zona norte de Quintana Roo, sin embargo, esas declaraciones contrastan con lo que se vive, reflejado en la información cotidiana, ponderada por algunos medios, pero constatada en las calles, donde el constante sonar de ambulancias, patrullas (con sus torretas y sonido estridente) alertan sobre sucesos irregulares que alteran la normalidad.

Lo que vive la población más vulnerable como consecuencia de la manipulación que sus gobiernos ejercen con el control de medios, es preocupante porque ahí, donde están los votos, la comunidad en condiciones de pobreza y dependencia es víctima de su propia circunstancia, su ignorancia es su principal limitación para reconocerse, avanzar y a la vez, es tierra fértil para el astuto sembrador de tempestades.

En días pasados, en una muy intensa entrevista con periodistas del grupo Milenio, Andrés Manuel López Obrador, puso el dedo en la llaga del Gobierno Federal al afirmar que, de llegar a la Presidencia de la República, echará para atrás la Reforma Educativa “No se puede hacer una reforma educativa sin maestros, es sentido común. En los mismos términos que la otra reforma, a partir, desde luego, de un análisis y de dar toda la información que no se dio. Los maestros sostienen, y tienen razón, que no se trata de una reforma educativa; dicen que se trata de una reforma laboral, y cuando uno revisa lo que se aprobó, la verdad es que no hay programas o acciones para mejorar la calidad de la enseñanza, tiene más que ver con la relación de la Secretaría de Educación Pública o del gobierno con los maestros. Entonces, hay que informarnos más en general en el tema de las llamadas reformas estructurales. Faltó información, discusión, análisis, debate”.

El alto costo que pagarán las autoridades y los partidos políticos por la mala calidad de la atención brindada al grave problema de la violencia y la inseguridad, es algo que las atemoriza por asuntos coyunturales como los electorales.

Más que por lo abrumador de los asaltos que, pese a las denuncias, las pesquisas de la Fiscalía General de Quintana Roo, arrojan resultados poco convincentes, es como una burla al ciudadano que, aparte de este acoso, vive la realidad del otro acosador, que es el que busca su voto.

El abrumador proceso electoral, sin acabar de definirse, ya tiene agotados a los ciudadanos que observan cómo, desde su fantasiosa realidad, los aspirantes se despedazan unos a otros por los espacios de elección popular aunque son cada vez menos creíbles. En los partidos y sus alianzas, perdonados o condenados, no parece haber alma de político (a) que se salve, cortados con la misma tijera.

Los más repudiados son los llamados chapulines, ellos y ellas se someten a lo que sea con tal de estar en las candidaturas. Aunque no todos lo logran porque por esos malabares de la paridad de género, se enredan pero da igual porque aunque está cerca la fecha no hay manera de generar credibilidad.

En el escenario se ve a Jorge Emilio González Martínez, imponerse tranquilo en la primera posición en la lista de candidaturas de representación proporcional de la tercera circunscripción, sin que haya quien pueda evitarlo. Un gasto inútil y un gesto horrible de indiferencia social.

En la pléyade de la Isla de las golondrinas, ahí donde la casta beduina se roza con la divina para perpetuar la especie, donde las ninfas y los príncipes reaccionan como cualquier aldeano en la búsqueda de ser reconocido, para incrustarse en el poder, las fieras oceánidas se enfrentan con señorial poderío, un viejo pleito de vanidades mal entendidas donde predomina el berrinche y las malas vibras pero cuidan de no enlodar a su alteza real, el heredero del trono y la fortuna.

La desafortunada exhibición en la sesión de Cabildo en Cozumel grabada y transmitida a través de las redes sociales por internet, no es el único capítulo en ésta tragicomedia de la vida política local; lo mismo vimos en el de Benito Juárez, entre los regidores y el alcalde que no se ponen de acuerdo, que en el de Othón P. Blanco en Chetumal, aunque partidos y alianzas siguen sin definir a todos sus candidatos y hasta el momento no hay nada para nadie, el gobernador juega sus cartas en espera de dar el zarpazo en el momento propicio.

(Arsenal, diario digital)