Filosofía de docencia, reto integral de la educación.

Filosofía de docencia, reto integral de la educación.

En esta era de la comunicación y la cultura de la sociedad de la información y del conocimiento, a través de la ciencia y la tecnología, las naciones se debaten y compiten por educar a su capital humano con habilidades y aptitudes en función de su propio desarrollo económico y social, en la búsqueda de sistemas de enseñanza que garanticen mayor productividad sin aún conseguir mejores estándares de vida.

Con las evidentes ventajas de la globalización en relación a la universalidad del conocimiento, el reto que se plantea es el uso de nuevas Tecnologías de Información y Comunicación (TIC) para mejorar la docencia y por añadidura el aprendizaje. Y con ello, se cuestiona la idea que para educarse hay que asistir a un lugar específico durante un tiempo determinado, devaluando los esquemas tradicionales de la pedagogía y los recursos didácticos.

Se plantea un mundo ideal, en el que quien lo desee podrá solicitar desde su computadora portátil o teléfono celular, los programas educativos de su interés en presentación de lecturas, conferencias interactivas, asesorías, juegos o videos. Los programas de aprendizaje se diseñan de forma de que puedan evaluar el nivel de competencia del solicitante y adecuar el ritmo y los contenidos a sus características individuales.

Con el escenario anterior, en paralelo están abandonándose los valores universales, la epistemología educativa, la deontología del conocimiento y la enseñanza; además de trastocar los principios públicos y gratuitos que dieron origen a la educación, como un compromiso social para el desarrollo de los pueblos.

Situación que cada vez, deja sin oportunidad de estudiar a más jóvenes, verbigracia nuestro país, México; lo que se agrava con la recién reforma educativa que resulta insuficiente, carente de una adecuada formulación de política pública en la materia.

Lo anterior en el marco de una clara tendencia política  por  darle a la educación un carácter mercantilista, alejándola de su objetivo vital: preparar mujeres y hombres con una formación efectiva que garantice el aprendizaje y metodología del conocimiento, con aptitudes analíticas y críticas por medio de las ciencias sociales, más allá del vacío humano y profesional que deja sólo un perfil tecnológico orientado al capitalismo.

Una formación ideal, un adecuado aprendizaje para los estudiantes en cualquiera de sus niveles, es el sano equilibrio entre la escuela tradicional  de carácter público y gratuito, y la universidad privada, en el marco de una nueva comunicación y cultura de la sociedad de la información y del conocimiento, a través de la ciencia y la tecnología moderna.

Es menester promover políticas públicas que garanticen a la docencia la autoestima de sus diversos actores, la seguridad, su autoevaluación, la creatividad, la sensibilidad al cambio, la capacidad de innovación, la toma de decisiones y la resolución de problemas educativos, pero con base en una formación integral entre las ciencias sociales, las ciencias exactas, y la tecnología.

Para ser competitivos no se necesita limitar la educación a un pragmatismo mercantilista y tecnológico, por el contrario, hay que fortalecer su carácter público y gratuito como base social del estado mexicano, su condición sociocultural, ponderar los procesos cognoscitivos del conocimiento, las capacidades, las habilidades, las destrezas y las actitudes.

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Por: Joaquín Pacheco Castro

Twitter: @MaretazoPacheco @maretazoMx

23/11/17